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Héctor Lewis Arrieta Padilla
Aldair Edison Prada Alvarez
Equipo técnico de Bedoya y Venero
Como es sabido, a mitad del año 2023 se dio a conocer la llegada del Fenómeno El Niño Global, lo cual provocaría el incremento de la temperatura superficial del mar, alterando las condiciones climáticas de los países costeros como el Perú.
El fenómeno El niño en el Perú ha impactado de distintas maneras, donde los desastres ocasionados por las inundaciones y movimientos en masa siguen teniendo recurrencia en la costa norte, sierra norte, y en otras partes del país, dejando un saldo negativo de personas afectadas y damnificadas, así como viviendas y otras infraestructuras básicas en mal estado. Un estudio realizado por CENEPRED a inicios del 2024(1), señaló que ante un escenario de lluvias durante el trimestre diciembre 2023 – febrero 2024 se han identificado que, a nivel nacional, casi 1 millón y medio de personas residen en zonas con niveles de riesgo muy alto por movimientos en masa; del mismo modo medio millón de personas se encuentran en un nivel de riesgo muy alto por inundaciones.
En el ámbito económico, el FEN representa un cambio desfavorable que conlleva alzas en los precios y efectos restrictivos en la producción. Resulta fundamental resaltar que este evento impacta directamente en las actividades relacionadas con factores climáticos, ya que las anomalías térmicas y/o pluviales generan consecuencias directas en la producción de bienes o influyen de manera indirecta a través de los desastres naturales, ocasionando daños a la infraestructura, obstaculizando el desenvolvimiento normal de otras actividades como el comercio, transporte y diversos servicios(2).
En el contexto de América Latina, se estima que los impactos económicos del cambio climático oscilan entre el 1.5% y el 5% del Producto Interno Bruto (PBI) regional, y el Perú no escapa a esta realidad. Su ubicación geográfica y condiciones climáticas, junto con abundantes recursos naturales, como los bosques primarios amazónicos y su biodiversidad, lo vuelven particularmente susceptible. Las proyecciones actuales anticipan pérdidas estimadas en torno al 6.3% del PBI para el año 2030, y en caso de no implementarse medidas adecuadas, se vislumbra que estas cifras podrían ascender a más del 20% para el año 2050(3). De acuerdo con un informe reciente del Banco Mundial, eventos como sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra y la contaminación de fuentes de agua, así como la falta de acceso a saneamiento seguro para la población, se traducen en costos anuales estimados entre US$ 8,400 millones y US$ 13,400 millones(4).
La preparación de Perú para hacer frente al Fenómeno El Niño se puede evaluar considerando el presupuesto asignado y su ejecución en el periodo de 2018 al 2023. La data revela que, a lo largo de estos años, ha habido fluctuaciones en el presupuesto asignado, pero se observa un esfuerzo constante para fortalecer la capacidad de respuesta.
En el año 2018, se asignó un presupuesto de S/1,296,777,264, con una ejecución del 69.4%. En 2019, el presupuesto se incrementó a S/1,606,750,714, llegando a ejecutarse el 73.5%. En 2020, se asignó un presupuesto más significativo de S/2,253,399,143, aunque la ejecución fue del 58.3%. En 2021, a pesar de una disminución en el presupuesto asignado a S/1,138,806,946, la ejecución fue notablemente alta, alcanzando el 82.8%. En 2022, se asignó un presupuesto de S/903,837,719, cuya ejecución fue de 90.5%. Finalmente, en 2023, se destinaron S/1,569,923,545, con una ejecución del 89.2%. Aunque los presupuestos han experimentado variaciones, la ejecución ha mostrado mejoras, indicando posiblemente un esfuerzo continuo para fortalecer la capacidad de respuesta del país ante eventos como el Fenómeno El Niño.
Ilustración 1. Asignación presupuestal y ejecución para el periodo 2018 – 2023
Adaptado del portal de transparencia económica del MEF
En el análisis detallado del presupuesto nacional presentado en la siguiente tabla, se ha segmentado en Presupuesto Inicial Modificado (PIM), representando el presupuesto actualizado con las modificaciones ejecutadas durante el año fiscal. Este análisis se complementa con la información de la ejecución, una fase crucial en el ciclo del gasto, en el cual se registran las obligaciones de pago derivadas de compromisos previos. Este enfoque brinda una evaluación más precisa de los diversos sectores.
En el ámbito agrario y de riego, se destaca un crecimiento constante tanto en presupuesto como en ejecución desde 2021 hasta 2023, alcanzando su punto máximo en este último año con un proyecto de acciones comunes, donde la atención de actividades de emergencia tiene mayor presupuesto asignado. El sector ambiental experimentó su punto máximo tanto en presupuesto como en ejecución en el 2023, siendo los proyectos sobre estudios para la estimación del riesgo de desastres, aquellos que recibieron la mayor cantidad de presupuesto. Por otro lado, el sector defensa tuvo su asignación presupuestaria más baja en 2022 y la más alta en 2020, año en el cual se llevó a cabo el proyecto con mayor inversión, que consistió en incrementar la capacidad instalada para la preparación y respuesta frente a emergencias y desastres. El sector educativo presentó su menor ejecución presupuestaria en el 2020, con un 24.3% del presupuesto, el cual fue el más alto dentro de los últimos 5 años. Asimismo, el proyecto de mayor inversión fue la
capacidad instalada para la preparación y respuesta frente a emergencias y desastres. Por último, el sector de vivienda, construcción y saneamiento se destaca por mantener una ejecución consistentemente alta, superando el 95% en los últimos tres años del periodo analizado. En estos tres años, la mayor inversión se destinó al proyecto de edificaciones seguras ante el riesgo de desastres.
Tabla 1. Asignación presupuestaria y ejecución de los sectores económicos
Adaptado del portal de transparencia económica del MEF
En resumen, el Fenómeno El Niño ha tenido repercusiones significativas en la economía peruana, generando desastres recurrentes y afectando los medios de vida de la población y las actividades económicas. A pesar de fluctuaciones presupuestarias, la ejecución demuestra un esfuerzo continuo para fortalecer la capacidad de respuesta del país ante eventos climáticos extremos; sin embargo, también depende de otras partes como la capacidad de la población y funcionarios para hacer frente ante las situaciones de emergencia. Es imperativo seguir abordando eficazmente estos desafíos para mitigar sus efectos adversos en la población, la economía y la infraestructura.
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
La generación de residuos sólidos en Latinoamérica se incrementa constantemente con el paso de los años, tal es el caso que se espera que en los próximos años la generación promedio supere los 1 kg/hab – día para el año 2050. Asimismo, se estimó que la cantidad de residuos sólidos destinados a basurales quema u otras prácticas inadecuadas es de 145,000 toneladas por día(1).
En el caso del Perú, la generación de residuos sólidos municipales supera las 23 mil toneladas al día, de las cuales casi el 55% corresponde a residuos de tipo orgánicos. Adicionalmente, se identificó que aproximadamente el 60% de los residuos sólidos municipales son dispuestos adecuadamente en rellenos sanitarios, el resto son llevados a lugares inadecuados entre áreas degradas por residuos sólidos, márgenes de los ríos y quebradas, playas en la costa, etc.(2).
Ilustración 1. Áreas degradadas por residuos sólidos municipales en el Perú
Fuente: OEFA, 2018
En el año 2016 se estimó que el Perú necesitaba más de 150 rellenos sanitarios para cubrir la demanda en el país(3); a pesar de que en la actualidad el país cuenta con 99 IFRS de disposición final(4), la implementación de estas es bastante lenta, debido a que los funcionarios públicos se topan con una gran barrera cuando se quiere lograr el saneamiento físico y legal de los terrenos para dichas IFRS, de igual manera la oposición de la población afecta su construcción(5).
Por otro lado, el Perú registró más de 1,800 áreas degradadas (AADD) por residuos sólidos municipales(6), las cuales al no ser áreas adecuadas para disponer residuos sólidos presentan varias deficiencias. Según OEFA, al año 2022 se supervisaron 474 AADD de las cuales más del 85% presentaron deficiencias en la frecuencia de cobertura de residuos sólidos por lo menos 1 vez por semana, de igual modo el 80% presentaron deficiencias en la frecuencia de control de
vectores por lo menos 1 vez al mes. Por otro lado, en ese mismo año OEFA también supervisó a 31 IFRS de disposición final, de las cuales el 60% de estas presentaron deficiencias en el componente celda, específicamente en la cobertura diaria de residuos sólidos, mientras que el 48% presentaron deficiencias en la evacuación de gases(7).
Ilustración 2. Relleno Sanitario El Zapallal
Fuente: OEFA, 2022
El Perú viene haciendo esfuerzos por el cierre de esta brecha desde hace más de 11 años mediante fondos de cooperación (es decir con dinero prestado), sin embargo, la realización y puesta en marcha de rellenos sanitarios es bastante lenta, asimismo es importante tomar en cuenta que el servicio de limpieza pública consta de diversas operaciones y procesos, sin embargo, venimos asumiendo que la infraestructura principal, que asegura el cierre de brechas para la atención de la población es únicamente el relleno sanitario, cuando posiblemente estemos promoviendo la infraestructura equivocada(8).
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
Producción Mundial de Plásticos
La producción de plásticos en la actualidad supera los 390 millones de toneladas, asimismo cerca del 10% de estos son de base biológica o reciclada (1). Tan solo las industrias de bebidas producen 500 mil botellas de plástico de un solo uso cada año (2), representando un problema cuando ya no tienen utilidad y son catalogados como residuos, sumándose a la gestión inadecuada de estos, la afectación al ambiente y la salud.
Los efectos del plástico en los ecosistemas son notables a tal punto que al año 2050 habrá más plásticos que peces en términos de peso (3). Sin embargo, los efectos en la salud pública no se han estudiado a profundidad, pese a que se tienen hallazgos de presencia de plásticos y microplásticos en placenta humana (4), la leche materna (5), sangre (6) y pulmones (7).
Asimismo, un estudio (8) de la Sociedad de Endocrinología evaluó el potencial efecto en la salud de los plásticos, debido a los perturbadores endocrinos, los cuales son sustancias químicas que inciden en el desarrollo hormonal, provocando enfermedades y trastornos tales como desórdenes neurológicos y de comportamiento, obesidad, disfunción metabólica, desórdenes reproductivos y cáncer. Adicionalmente, se identificaron los materiales que son fuentes de estos perturbadores endocrinos, entre los cuales tenemos: Vasos de agua de plástico, los cuales poseen compuestos per fluorados, envases de alimentos, compuestos por BPA Ftalatos, y finalmente los muebles.
Ilustración 1. Afectación del plástico en la salud de la población
Fuente: Centro de Derecho Ambiental Internacional
Según el Informe “Breaking the plastic wave” o “Rompiendo la Ola de Plástico” como se lee en español, nos menciona si no se toman medidas para enfrentar ese problema la cantidad de plásticos que se verterán a los océanos se triplicaría para el año 2040. Asimismo, para ese mismo año, la cantidad de residuos plásticos se duplicaría y la cantidad de plástico acumulado en los océanos se cuadriplicaría (9).
La adopción de un enfoque sistémico permitiría gestionar de manera eficaz la producción del plástico. En un escenario óptimo donde se apliquen medidas complementarias tanto en la parte alta y baja de la cadena productiva se pueden obtener múltiples beneficios, comenzando por la disminución de la contaminación por plásticos de un 80% para el 2040, así como la reducción de emisiones en un 25% y del ahorro de casi 70 mil millones de dólares para el año 2040 (10).
Las medidas enfocadas en la parte alta de la cadena de valor comienzan con la disminución en la producción de plástico, así como del consumo de estos, posteriormente se tiene la sustitución de plástico por papel o material compostable, y diseñar para el reciclaje. Como medidas para la parte baja de la cadena, se tiene la ampliación de la recolección de residuos para su aprovechamiento, la promoción del reciclaje mecánico y conversión química, y reducción de los niveles de exportación de residuos plásticos en países de bajos ingresos (11).
En Europa más de 18 países han prohibido las bolsas de plástico finas, entre los cuales se encuentran Francia, Alemania, Italia, Islandia, entre otros. Asimismo, otros 23 países exigen a los consumidores el pago de una tasa. Suiza y Noruega por su parte permiten a la industria del plástico imponer una tasa voluntaria por el uso de las bolsas (12).
El Perú cuenta con un marco para regular el plástico de un solo uso (13), el cual señala que está prohibido la fabricación para el consumo interno, importación, distribución, entrega y consumo de materiales de plástico, tales como bolsas, platos, utensilios, vajillas y tecnopor, entre otros. Cuyas bases sean no degradables, no reutilizables y que al desecharse generen contaminación por microplásticos o sustancias peligrosas.
Para sumar esfuerzos se elaboró una Hoja de Ruta para la transición hacia una economía en el circular en el Sector Industria (14), la cual propone como acciones para incentivar la producción industrial bajo un enfoque de EC: Elaborar normas técnicas sobre bolsas reutilizables, Aprobar reglamentos técnicos de los bienes regulados por la Ley del plástico de un solo uso, entre otros.
En la actualidad, existen varios países que adoptan medidas de circularidad en sus procesos productivos, tales como Alemania, Bélgica, Francia, Italia, España, Luxemburgo, Portugal, entre otros (15). Sin embargo, existe un país en el cual una de sus ciudades principales es considerada como referente en economía circular, ya que posee un proyecto ambicioso con el que busca convertirse en uno de los países que apliquen la economía circular al 100% para el año 2025 (16). Nos estamos refiriendo a Ámsterdam, capital de Países Bajos. Dicha ciudad puso en marcha una hoja de ruta denominado “Estrategia circular 2020-2025″, la cual contiene acciones que deben adoptarse para reducir a la mitad el uso de nuevas materias primas de aquí al año 2023 (17). Asimismo, estas están enfocadas en sus principales cadenas de valor, tales como alimentación y flujos de residuos, bienes de consumo, y construcción.
Respecto a la gestión de residuos sólidos (especialmente el plástico) Ámsterdam ha desarrollado una nueva iniciativa para fomentar el reciclaje de este material: pagar con monedas de plástico reciclado. Este proyecto es conocido como WASTED, y nace a partir de una asociación vecinal del distrito de Noord (ubicado al norte de la capital holandesa) que tiene como objetivo reducir el impacto ambiental que genera el plástico, mediante un “incentivo” para aquellos que reciclan (18). Para ello, los vecinos y negocios locales de la zona deben registrarse en la página web de WASTED, y a partir de ahí se les brinda un kit con 10 bolsas de plástico y fichas informativas sobre cómo segregar adecuadamente el plástico, antes de llevarlo a los puntos de acopio donde se les da una segunda o tercera vida. Es así, que los vecinos llenan las bolsas con plástico que ya no van a utilizar, para luego llevar a los puntos de reciclaje. A cambio de ello, reciben monedas verdes de plástico con los cuales pueden comprar en los negocios locales u obtener descuentos especiales (19). Y ¿qué se hace con el plástico recolectado? Principalmente se construyen bloques para el mobiliario público de la ciudad, tales como bancos, mesas, muebles, papeleras, entre otros. De esta forma se refuerza la conciencia ambiental en la comunidad, logrando que contribuyan de manera positiva a la mejora del ambiente.
Ilustración 2. Monedas de plástico reciclado en Ámsterdam
Fuente: The Objective
Finalmente, ¿sabías que el plástico puede ser considerado como una oportunidad de negocio? Manuel Maqueda, experto en economía circular y fundador de SUPER (Single-Use Plastic Elimination or Reduction), desarrolló la primera certificación a nivel global en eliminación de plástico de un solo uso en el ámbito empresarial (20). Su metodología garantiza la eliminación de los residuos plásticos, la reducción de costos, participación activa de los trabajadores, cumplimiento con el marco legal y ESG, y la consolidación de la imagen de la empresa. El proceso consiste en 3 etapas: (1) Descubrimiento, (2) Sprint y (3) Certificación. La primera, involucra realizar un inventario y evaluación inicial de la situación actual, para luego obtener resultados y consejos a la medida deseada. La segunda, involucra establecer objetivos y crear un plan para completar las actividades establecidas. Por último, en la tercera etapa, se realiza una evaluación final para obtener la certificación anhelada (21).
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones en todo el mundo; si tomamos la actividad de los principales organismos internacionales como indicador de las necesidades y tendencias más apremiantes, encontramos una gran cantidad de documentos e iniciativas destinadas a crear conciencia, orientar e implementar políticas más sustentables en los ámbitos económico, financiero, social y público(1).
En cuanto al sector empresarial, las organizaciones y directivos creen cada vez más que la creación sostenible de valor para los diferentes grupos de interés no puede lograrse únicamente maximizando los beneficios a corto plazo, sino tener una cultura empresarial responsable y una orientación a largo plazo.
Ilustración 1. Sostenibilidad corporativa como enfoque de negocios
Fuente: ESAN
Sin embargo, es importante señalar que el término de sostenibilidad no solo abarca el cuidado del medioambiente, sino también está relacionado con la estabilidad de la empresa, la cual involucra el fomento de una cultura llena de valores, así como el relacionamiento de los grupos de interés y cumplir con los compromisos planteados en la organización. De esa manera, podrá consolidarse como una empresa sólida y logrará perdurar en el tiempo(2).
Respecto al contexto nacional, existen más de 65 empresas con Certificación B (reconocimiento otorgado a las empresas que utilizan el poder del mercado para dar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales). Así también, alrededor de 265 empresas se encuentran registradas en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), por tanto, están obligadas a presentar reportes de sostenibilidad a partir del 2015 a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV). Por otro lado, hay 82 empresas nacionales adscritas al Global Compacto Pacto Global (una iniciativa internacional de Naciones Unidas que promueve el desarrollo sostenible y la responsabilidad social empresarial). Además, hasta el 2019, 594 organizaciones peruanas presentaron un total de 1,072 reportes de sostenibilidad GRI (Global Reporting Initiative)(3).
Ilustración 2. Algunas de las empresas que realizan Reportes de Sostenibilidad
Fuente: Perú Sostenible
Si bien no se puede negar que existe la intención de implementar la sostenibilidad empresarial, las cifras mencionadas aún son muy pequeñas en comparación con el total de empresas peruanas, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) al 2022(4), el número de empresas activas registradas en el Directorio Central de Empresas y Establecimientos ascendió a 3,118,298 empresas.
Ejemplificando, se tiene el caso de la empresa Pacífico Seguros (perteneciente al grupo Credicorp), la cual desde el año 2020 emprendió una ruta hacia la sostenibilidad con la finalidad de seguir generando valor en sus grupos de interés, y mantener el crecimiento de su empresa a largo plazo. Dicho trabajo fue denominado Estrategia Integrada de sostenibilidad 2020-2025. Es así, que cada año desde el año 2012 al 2022 se han presentado Reportes de Sostenibilidad en los cuales se han observado impactos positivos en el ámbito económico, social y ambiental. Por ejemplo, de acuerdo con el reporte del 2022, se mostró la reducción del consumo de papel en un 210.10 %, que comparado con el 2021, la reducción fue en un 25.49%(5).
Por otro lado, de acuerdo con el último Reporte de Sostenibilidad realizado en el 2021 por parte de la empresa minera Cerro Verde, muestra una eficiencia en la gestión del agua y desagüe gracias a la creación del Círculo Virtuoso del Agua, cuya finalidad fue mejorar la gestión hídrica de Arequipa mediante la construcción de 3 represas, y una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR)6.
Asimismo, la empresa siderúrgica SIDERPERU, cuenta con una Política de Sostenibilidad, la cual establece las directrices para conducir sus actividades de manera sostenible, considerando elementos económicos, sociales, ambientales y de gobernanza. A su vez, viene realizando su Reporte de Sostenibilidad desde el 2021, impulsado por Global Reporting Initiative (GRI) apostando por una estrategia basada en la innovación, sostenibilidad, diversidad y contribución al país mostrando impactos positivos; por ejemplo, desde el 2013 cuentan con un sistema de tratamiento de agua industrial que permite recircular y tratar el 97.7% del agua que utilizan(7).
Ilustración 3. Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
Fuente: Naciones Unidas
Finalmente, se resalta la importancia de implementar la sostenibilidad corporativa en las empresas, ya que con ello no solo se logrará una estabilidad en los grupos de interés (proveedores, colaboradores, clientes); sino que fomentará una mejor cultura de los valores en los 3 enfoques principales (económico, social y ambiental), y enmarcará a las organizaciones hacia el camino del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), generándoles así solidez y crecimiento continuo a largo plazo.
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
Según el Circularity Gap Report 2023, el Índice de Circularidad Global es de 7.2%, es decir el 7.2% de los 100,000 millones de toneladas de materiales vírgenes son reingresados o recirculados en los procesos productivos, adicionalmente, este estudio asevera que, en los últimos seis años, la economía ha extraído y utilizado casi tantos materiales como en todo el Siglo XX. Esta información permite deducir que aun persiste una gran brecha en la transición hacia una economía circular, de igual forma que en gestionar adecuadamente los residuos sólidos (1).
En Perú, la generación total de residuos sólidos municipales al 2020 fue de aproximadamente 7,905,118 toneladas, de las cuales el 55% correspondieron a residuos orgánicos. Asimismo, se reportó que la mayor parte de estos residuos generados (61%) fueron dispuestos en rellenos sanitarios; sin embargo, menos del 1% son valorizados, dejando una gran brecha para la gestión integral de residuos sólidos(2).
Respecto al ámbito no municipal, según el Informe Nacional de Gestión de Residuos Sólidos del año 2019, se señaló que el Sector Industrial Manufacturero generó casi 800,000 toneladas de residuos sólidos para ese mismo año, catalogándose como uno de los sectores económicos que más residuos generan junto con el Sector Vivienda y Construcciones(3).
La solución a este problema parece encontrarse en la economía circular, por ende, el Perú ha promovido este enfoque en el Sector Industria, a través de la Hoja de Ruta hacia una economía circular(4), mediante la cual busca impulsar el crecimiento económico y el desarrollo industrial inclusivo y sostenible. Una de las responsabilidades de PRODUCE, en el marco de esta hoja de ruta, es de contar
con un estudio de línea base sobre la identificación de sectores representativos con potencialidad de aplicar acciones circulares en un plazo máximo de 3 años. Asimismo, debe promover la innovación de materiales e insumos con mayor potencial de implementar la Economía Circular en actividades de la industria manufacturera(5).
El MINAM, por su parte en conjunto con el PRODUCE, tiene como responsabilidad propiciar la suscripción de Acuerdos de Producción Limpia (APLs), los cuales buscan la minimización de residuos, la reutilización y el reciclaje. A la fecha, solo se han suscrito 21 APLs en materia de residuos sólidos, los cuales se aprecian en la siguiente tabla:

De los APLs suscritos, se identificó que en 4 de ellos están comprendidas empresas manufactureras que se dedican a la Elaboración de alimentos y bebidas.
Asimismo, un informe sobre implementación de la Hoja de Ruta hacia una Economía Circular en el Sector Industria(6), señaló que las actividades industriales con mayor potencial para implementar modelos de circularidad, en particular de aprovechamiento de material de descarte pertenecen a los siguientes grupos industriales:

Respecto a las actividades industriales correspondientes a la elaboración de alimentos y bebidas se han evaluado diversas alternativas de aprovechamiento de material de descarte y residuos sólidos (orgánicos principalmente) bajo sistema de sinergias industriales
De acuerdo con un estudio realizado en Colombia sobre el aprovechamiento de residuos agroindustriales, es posible recuperar los residuos generados en los procesos industriales y transformarlos (dependiendo de su procedencia y composición) en nuevos productos de consumo humano y animal, para la producción de energías renovables, obtención de biocombustibles, entre otros(7).
Otro ejemplo aplicado a la industria alimentaria tiene que ver con la producción de hojuelas fritas, cuyo proceso productivo genera varios tipos de residuos, dentro de los cuales se encuentra el almidón remanente, este compuesto se encuentra entre un 15, 56 % – 17,76 %, y puede ser extraído para la obtención de harina a partir de un tratamiento térmico (8).
Por otro lado, para el caso de la elaboración de bebidas a partir del café solo se utiliza el 9.5 % del peso del fruto, y lo demás (que engloba hojas, ramas y tallos), quedaría como residuo. Sin embargo, según algunos estudios por parte del Centro de Investigaciones de Café CENICAFÉ mencionan que la energía de los residuos generados por el café podría equivaler 65.955 MJ. Por ende, los residuos podrían emplearse para la producción de biogás, biodiésel o bioetanol (9).
Asimismo, se ha investigado sobre el aprovechamiento potencial del lactosuero (residuo generado durante el proceso de elaboración de queso) en la elaboración de yogurt y mantequilla y helados (10). Inclusive se puede elaborar bebidas fermentadas mediante la mezcla de suero dulce y bacterias probióticas como Lactobacillus(11). A ello sumado con algunos estabilizadores, saborizantes o
edulcorantes podrían aportar propiedades nutricionales y funcionales (12).
La economía circular en el Sector Industria se está impulsando paulatinamente. En el año 2021 se ha modificado el Reglamento del Sistema Nacional de Parques Industriales, aprobado por Decreto Supremo N° 017-2016-PRODUCE(13), mediante el cual se promueve la desarrollo productivo inclusivo, innovador y sostenible en los sistemas de parques industriales del país, asimismo cabe resaltar que la implementación de parques industriales permitirá el desarrollo de sinergias industriales entre actividades de diferentes rubros, la cual se desarrollarán bajo un enfoque de ordenamiento territorial y generando puestos de trabajo además de contribuir al crecimiento económico.
Por otro lado, el 9 de marzo de 2023 se aprobó bajo la Resolución Ministerial N° 089-2023-MINAM el “Contenido Mínimo del Plan de Minimización y Manejo de Residuos Sólidos”14, el cual señala las acciones orientadas a prevenir y minimizar la generación de residuos sólidos, así como la identificación de los tipos de residuos y/o material de descarte que se generan en cada operación o proceso. Como
se mostró anteriormente, en la industria alimentaria se generan varios tipos de residuos y materiales los cuales, en el marco de estos instrumentos publicados recientemente, pueden reaprovecharse y reintegrarse a la cadena de valor industrial del País.
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
La elaboración de los principales insumos para los medicamentos es un proceso complejo respecto al de otras industrias. Asimismo, durante estos procesos se generan excedentes de componentes que, de no ser reciclados, son desechados, y en muchos casos llegando a botaderos.
Se estima que más de la mitad de la población mundial se ve expuesta a riesgos ambientales, ocupacionales o de salud pública derivados del tratamiento inadecuado de los residuos hospitalarios(1). Según la OMS, todos los residuos generados por esas actividades, aproximadamente un 85% son desechos comunes no peligrosos, semejantes a la basura doméstica y el 15% restante se considera material peligroso que puede ser infeccioso, tóxico o radiactivo(2).
En países desarrollados la generación promedio de residuos peligrosos por cama hospitalaria al día es de 0,5 kg, mientras que en los países en desarrollo el promedio ronda los 0,2 kg (3). Sin embargo, en estos últimos aún persiste la separación y clasificación inadecuada de los residuos hospitalarios, provocando que los residuos peligrosos sean almacenados con los que No son peligrosos, esto ocasiona problemas en la gestión de residuos sólidos de los establecimientos de salud.
Por otro lado, los gases más comunes generados en la industria farmacéutica son el cloruro de hidrógeno, cloruro de metileno, ácido de metileno, ácido nítrico, NOx, tolueno, además de otras emisiones derivadas de la producción de ingredientes activos de medicamentos. Asimismo, la huella de carbono del sector salud equivale al 4,4 % de las emisiones globales netas (4). Respecto a las compañías farmacéuticas, estas emiten un 13% más de emisiones de carbono que los fabricantes de automóviles(5).
La cadena de valor del sector de la Salud consume una cantidad significativa de recursos, tales como agua, energía, metales y productos químicos. A su vez, genera grandes cantidades de residuos sólidos debido al empleo de productos de un solo uso, y por la acumulación de materiales y equipos no utilizados, obsoletos o caducados. Ante esto, el sector salud debe implementar estrategias de economía circular para ganar eficiencia y convertirse en un sector sostenible y resiliente que evite generar externalidades negativas.
Un caso de aplicación de medidas circulares en el sector Salud es en los envases o packaging de medicamentos. En España, por ejemplo, el 1 de cada 3 envases de medicamentos es más eco amigable, reduciendo más del 25% de materiales vírgenes empleados en cada envase. Cabe resaltar que todas estas medidas han sido impulsadas por el Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases (SIGRE) la cual involucra a más de 330 empresas farmacéuticas(6).
Ilustración 1 Sistema Integrado de Gestión de Recogida de Envases (SIGRE)
En hospitales se generan mayormente 2 tipos de residuos: Los infecciosos o biocontaminados, los cuales son almacenados en bolsas rojas; y los residuos comunes, los cuales se asemejan a los residuos municipales en características fisicoquímicas. Los residuos biocontaminados son tratados antes de ser llevados a su disposición final, en la mayoría de estos casos son incinerados o aprovechados por plantas de valorización energética, ya que mediante estos tratamientos térmicosse eliminan los patógenos e incluso se puede obtener energía alternativa(7). Sin embargo, la otra fracción no peligrosa, es llevada directamente a los rellenos sanitarios, impidiendo su aprovechamiento y valorización. Se estima que, en Latinoamérica, casi el 20% de la generación de residuos sólidos en hospitales son orgánicos, representados principalmente por restos de verduras y frutas, comidas, y restos de poda, entre otros. El método más conocido para aprovechar los residuos orgánicos es el compostaje, teniendo como casos exitosos a los hospitales de San Ramón (Costa Rica), Fletcher Allen Health Care (Estados Unidos). Este último establecimiento de salud genera ahorros de $1400 por año, lo vendría a representar los gastos de traslado de residuos a rellenos sanitarios, transporte, etc)(8).
En el Perú el sistema de manejo de residuos no es el más adecuado. A pesar de los avances, todavía se presentan deficiencias que repercuten en la capacidad de respuesta del Sector. Un claro ejemplo se pudo evidenciar durante la emergencia sanitaria por el Covid-19, donde se observó que los deshechos bioinfecciosos son débilmente regulados en la legislación peruana.
En los establecimientos de salud del Perú se generan aproximadamente 20,000 toneladas de residuos biocontaminados al año, el 75% en Lima y el 25% restante en las provincias(9).
Ilustración 2 Gestión y manejo de residuos hospitalarios biocontaminados en Perú

En el año 2018 se publicó la Norma Técnica de Salud (NTS) N° 144 – MINSA, cuyo objetivo es contribuir a brindar seguridad al personal, pacientes y visitantes de los establecimientos de salud (EESS), servicios médicos de apoyo (SMA) y centros de investigación (CI) públicos y privados, con la finalidad de prevenir, controlar y minimizar los riesgos sanitarios, ocupacionales y ambientales por la gestión y manejo inadecuado de sus residuos sólidos que se generan(10). Adicionalmente, esta norma señala que el tratamiento de residuos biocontaminados previo a la disposición final puede ser opcional siempre y cuando no implique algún riesgo a la salud pública y al ambiente.
A la fecha persiste la disposición final inadecuada de residuos biocontaminados, debido a que algunos establecimientos de salud no los gestiona adecuadamente, ocasionando que estos residuos terminen en playas, acantilados, etc e incluso en muchos son comercializados ilegalmente(11).
En Lima, solo tres hospitales tienen plantas de tratamiento para la gestión de basura biocontaminada, los cuales son: el Hospital Lima Este de Ate-Vitarte, el Hospital Nacional Hipólito Unanue y el Hospital de Emergencias Villa El Salvador(12). Los otros centros médicos, de acuerdo a la norma vigente, pueden contratar a una Empresa Operadora de Residuos Sólidos (EORS) para todo el proceso de recojo y transporte de desechos.
Según información de la Dirección de Gestión de Residuos Sólidos del MINAM, apenas seis empresas cuentan con infraestructura para la disposición final de los desechos hospitalarios, de las cuales 4 se ubican en Piura, una en Ica y otra en Lima(13).
Entre las alternativas circulares aplicables al sector de la Salud en cualquier región como en Perú, destaca la valorización de equipos médicos que se recuperan al final de su vida útil para ser reparados, reutilizados o refabricados. Asimismo, la recuperación evita la sustitución de equipamientos médicos por elementos nuevos, y es parte importante de la economía circular al permitir la extensión de la vida útil y el mantenimiento de las características funcionales de los equipos originales, evitando el coste de su reposición. No solo se consiguen ahorros y se amplía la vida útil de los equipos, sino que a la vez se evita la generación de material residual que de otro modo sería desechado, acumulado como material ocioso, y despreciado como recurso de gran valor(14).
Bibliografía:
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