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ARTíCULO 22 Ene 2026 6 min lectura

El valor del agua en la actualidad

Bedoya & Venero

Autor

Gran parte de la población a nivel mundial no posee un adecuado sistema de agua potable y está propensa a padecer diversas enfermedades a causa del consumo de agua contaminada.

Actualmente, el agua potable es un servicio imprescindible para todas las personas a nivel mundial, ya que con ella podemos satisfacer nuestras necesidades básicas, tales como la higiene personal, la cocción de alimentos, la producción alimentaria, la fabricación de ropa, entre otros. Sin embargo, la cruda realidad es que gran parte de la población no posee un adecuado sistema de agua potable y, por tanto, está propensa a padecer diversas enfermedades a causa del consumo de agua contaminada, en especial por bacterias o virus.

Un ejemplo claro de ello es lo que sucede en África Oriental, donde gran parte de la población sufre continuas sequías, lo cual ha provocado la muerte de casi todo su ganado y la generación de enfermedades mortales, tales como la gripe, la diarrea y el cólera (1).

Ilustración 1. Afectación de fuentes de agua en África por sequías
Fuente: National Geographic

Por otro lado, el cambio climático es un factor que contribuye a que estos problemas se intensifiquen, a través del calentamiento global y las sequías, prolongando la contaminación del agua y afectando su disponibilidad. Menos agua significa que los niños y las mujeres deben caminar mayores distancias para recolectarla, lo que reduce el tiempo destinado a la escolarización y a otras actividades productivas. Además, el transporte de agua en baldes, incluso sobre la cabeza, genera dolencias físicas y afecta la salud de las personas.

De igual manera, la falta de acceso a agua potable puede dar lugar a migraciones y conflictos. Se estima que los déficits de agua están vinculados al 10 % del aumento de la migración global (2).

Asimismo, las inundaciones y el aumento de las precipitaciones pueden incrementar la concentración de sedimentos y patógenos presentes en aguas superficiales, afectando las capacidades de tratamiento. El derretimiento de glaciares y del hielo marino representa una gran amenaza para las fuentes de agua, ya que no solo contribuye al aumento del nivel del mar, sino que también agota las fuentes de agua dulce almacenadas que abastecen actualmente a millones de personas (3).

Este agotamiento genera no solo una menor disponibilidad de agua, sino también una disminución de su calidad. Además, el aumento del nivel del mar provoca la salinización del agua dulce en zonas costeras, permitiendo que el agua salada se infiltre en fuentes de agua dulce y las vuelva no aptas para el consumo humano.

Ilustración 2. Eventos climáticos extremos causados por el cambio climático

En este contexto, las interrupciones de la infraestructura y los servicios generan enormes costos económicos. Los eventos climáticos extremos interrumpen con frecuencia los servicios de agua y saneamiento hasta el punto de que ya no pueden funcionar de manera segura, y las reparaciones y restauraciones cuestan miles de millones de dólares al año.

Por ello, resulta fundamental desarrollar acciones para mitigar los impactos del cambio climático, mejorar la gestión del agua en los países y evitar gastos innecesarios en su tratamiento. Actualmente, se estima que el sector del agua contribuye hasta el 5 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, se espera que la demanda de agua aumente hasta en un 30 % para el año 2050, por lo que no deben desaprovecharse las oportunidades para reducir el impacto del sector sobre el clima.

En diciembre de 2020, el agua comenzó a cotizarse en el mercado de futuros de materias primas en Wall Street mediante el índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O). Este hecho permitió que su precio se formara de manera pública, transparente y eficiente. Según expertos, esta medida puede contribuir a una gestión más eficiente del recurso y ayudar a gestionar el riesgo de suministro y costos futuros, especialmente para sectores como la industria y la agricultura (4).

Debido a ello, muchas naciones están promoviendo soluciones integrales para transformar el panorama actual del uso eficiente del agua.

En el ámbito nacional, el Perú ha propuesto diversas medidas para promover la conservación de los recursos hídricos y asegurar el abastecimiento de agua potable para toda la población. Entre estas iniciativas se encuentra la Política y Estrategia Nacional de Recursos Hídricos, uno de los principales instrumentos de planificación del Sistema Nacional de Gestión de los Recursos Hídricos, elaborado en concordancia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

Esta política establece diversos ejes y estrategias de intervención, como el Eje de Política 3: Gestión de la oportunidad, el cual busca atender de manera oportuna la demanda de los recursos hídricos, respetando la seguridad jurídica, mejorando su distribución inclusiva y promoviendo el acceso universal al agua potable (5).

Asimismo, se cuenta con la Ley N.° 30215, Ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE), y su reglamento, que establece el marco regulatorio para promover, regular y supervisar estos mecanismos a través de acuerdos voluntarios orientados a la conservación, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas.

Sobre esta base, el Estado ha desarrollado políticas públicas y lineamientos para facilitar la inversión pública en biodiversidad y servicios ecosistémicos, priorizando aquellos que impactan directamente en la población, como la regulación hídrica y el control de la erosión del suelo (6).

Ilustración 3. Sistemas de canales naturales para la siembra, cosecha y abastecimiento de agua de lluvias

En términos generales, las mejoras en la producción, tratamiento, distribución y recolección de agua potable pueden contribuir de manera significativa al cumplimiento de las metas de mitigación climática de los países. Muchas naciones apuestan por el uso de energías renovables para mejorar el tratamiento del agua y elevar la calidad de vida de la población. Asimismo, el cambio debe comenzar en los hogares mediante el uso responsable del agua y el fortalecimiento de la educación ambiental en las ciudades.

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