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Héctor Lewis Arrieta Padilla
Aldair Edison Prada Alvarez
Equipo técnico de Bedoya y Venero
Como es sabido, a mitad del año 2023 se dio a conocer la llegada del Fenómeno El Niño Global, lo cual provocaría el incremento de la temperatura superficial del mar, alterando las condiciones climáticas de los países costeros como el Perú.
El fenómeno El niño en el Perú ha impactado de distintas maneras, donde los desastres ocasionados por las inundaciones y movimientos en masa siguen teniendo recurrencia en la costa norte, sierra norte, y en otras partes del país, dejando un saldo negativo de personas afectadas y damnificadas, así como viviendas y otras infraestructuras básicas en mal estado. Un estudio realizado por CENEPRED a inicios del 2024(1), señaló que ante un escenario de lluvias durante el trimestre diciembre 2023 – febrero 2024 se han identificado que, a nivel nacional, casi 1 millón y medio de personas residen en zonas con niveles de riesgo muy alto por movimientos en masa; del mismo modo medio millón de personas se encuentran en un nivel de riesgo muy alto por inundaciones.
En el ámbito económico, el FEN representa un cambio desfavorable que conlleva alzas en los precios y efectos restrictivos en la producción. Resulta fundamental resaltar que este evento impacta directamente en las actividades relacionadas con factores climáticos, ya que las anomalías térmicas y/o pluviales generan consecuencias directas en la producción de bienes o influyen de manera indirecta a través de los desastres naturales, ocasionando daños a la infraestructura, obstaculizando el desenvolvimiento normal de otras actividades como el comercio, transporte y diversos servicios(2).
En el contexto de América Latina, se estima que los impactos económicos del cambio climático oscilan entre el 1.5% y el 5% del Producto Interno Bruto (PBI) regional, y el Perú no escapa a esta realidad. Su ubicación geográfica y condiciones climáticas, junto con abundantes recursos naturales, como los bosques primarios amazónicos y su biodiversidad, lo vuelven particularmente susceptible. Las proyecciones actuales anticipan pérdidas estimadas en torno al 6.3% del PBI para el año 2030, y en caso de no implementarse medidas adecuadas, se vislumbra que estas cifras podrían ascender a más del 20% para el año 2050(3). De acuerdo con un informe reciente del Banco Mundial, eventos como sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra y la contaminación de fuentes de agua, así como la falta de acceso a saneamiento seguro para la población, se traducen en costos anuales estimados entre US$ 8,400 millones y US$ 13,400 millones(4).
La preparación de Perú para hacer frente al Fenómeno El Niño se puede evaluar considerando el presupuesto asignado y su ejecución en el periodo de 2018 al 2023. La data revela que, a lo largo de estos años, ha habido fluctuaciones en el presupuesto asignado, pero se observa un esfuerzo constante para fortalecer la capacidad de respuesta.
En el año 2018, se asignó un presupuesto de S/1,296,777,264, con una ejecución del 69.4%. En 2019, el presupuesto se incrementó a S/1,606,750,714, llegando a ejecutarse el 73.5%. En 2020, se asignó un presupuesto más significativo de S/2,253,399,143, aunque la ejecución fue del 58.3%. En 2021, a pesar de una disminución en el presupuesto asignado a S/1,138,806,946, la ejecución fue notablemente alta, alcanzando el 82.8%. En 2022, se asignó un presupuesto de S/903,837,719, cuya ejecución fue de 90.5%. Finalmente, en 2023, se destinaron S/1,569,923,545, con una ejecución del 89.2%. Aunque los presupuestos han experimentado variaciones, la ejecución ha mostrado mejoras, indicando posiblemente un esfuerzo continuo para fortalecer la capacidad de respuesta del país ante eventos como el Fenómeno El Niño.
Ilustración 1. Asignación presupuestal y ejecución para el periodo 2018 – 2023
Adaptado del portal de transparencia económica del MEF
En el análisis detallado del presupuesto nacional presentado en la siguiente tabla, se ha segmentado en Presupuesto Inicial Modificado (PIM), representando el presupuesto actualizado con las modificaciones ejecutadas durante el año fiscal. Este análisis se complementa con la información de la ejecución, una fase crucial en el ciclo del gasto, en el cual se registran las obligaciones de pago derivadas de compromisos previos. Este enfoque brinda una evaluación más precisa de los diversos sectores.
En el ámbito agrario y de riego, se destaca un crecimiento constante tanto en presupuesto como en ejecución desde 2021 hasta 2023, alcanzando su punto máximo en este último año con un proyecto de acciones comunes, donde la atención de actividades de emergencia tiene mayor presupuesto asignado. El sector ambiental experimentó su punto máximo tanto en presupuesto como en ejecución en el 2023, siendo los proyectos sobre estudios para la estimación del riesgo de desastres, aquellos que recibieron la mayor cantidad de presupuesto. Por otro lado, el sector defensa tuvo su asignación presupuestaria más baja en 2022 y la más alta en 2020, año en el cual se llevó a cabo el proyecto con mayor inversión, que consistió en incrementar la capacidad instalada para la preparación y respuesta frente a emergencias y desastres. El sector educativo presentó su menor ejecución presupuestaria en el 2020, con un 24.3% del presupuesto, el cual fue el más alto dentro de los últimos 5 años. Asimismo, el proyecto de mayor inversión fue la
capacidad instalada para la preparación y respuesta frente a emergencias y desastres. Por último, el sector de vivienda, construcción y saneamiento se destaca por mantener una ejecución consistentemente alta, superando el 95% en los últimos tres años del periodo analizado. En estos tres años, la mayor inversión se destinó al proyecto de edificaciones seguras ante el riesgo de desastres.
Tabla 1. Asignación presupuestaria y ejecución de los sectores económicos
Adaptado del portal de transparencia económica del MEF
En resumen, el Fenómeno El Niño ha tenido repercusiones significativas en la economía peruana, generando desastres recurrentes y afectando los medios de vida de la población y las actividades económicas. A pesar de fluctuaciones presupuestarias, la ejecución demuestra un esfuerzo continuo para fortalecer la capacidad de respuesta del país ante eventos climáticos extremos; sin embargo, también depende de otras partes como la capacidad de la población y funcionarios para hacer frente ante las situaciones de emergencia. Es imperativo seguir abordando eficazmente estos desafíos para mitigar sus efectos adversos en la población, la economía y la infraestructura.
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
La generación de residuos sólidos en Latinoamérica se incrementa constantemente con el paso de los años, tal es el caso que se espera que en los próximos años la generación promedio supere los 1 kg/hab – día para el año 2050. Asimismo, se estimó que la cantidad de residuos sólidos destinados a basurales quema u otras prácticas inadecuadas es de 145,000 toneladas por día(1).
En el caso del Perú, la generación de residuos sólidos municipales supera las 23 mil toneladas al día, de las cuales casi el 55% corresponde a residuos de tipo orgánicos. Adicionalmente, se identificó que aproximadamente el 60% de los residuos sólidos municipales son dispuestos adecuadamente en rellenos sanitarios, el resto son llevados a lugares inadecuados entre áreas degradas por residuos sólidos, márgenes de los ríos y quebradas, playas en la costa, etc.(2).
Ilustración 1. Áreas degradadas por residuos sólidos municipales en el Perú
Fuente: OEFA, 2018
En el año 2016 se estimó que el Perú necesitaba más de 150 rellenos sanitarios para cubrir la demanda en el país(3); a pesar de que en la actualidad el país cuenta con 99 IFRS de disposición final(4), la implementación de estas es bastante lenta, debido a que los funcionarios públicos se topan con una gran barrera cuando se quiere lograr el saneamiento físico y legal de los terrenos para dichas IFRS, de igual manera la oposición de la población afecta su construcción(5).
Por otro lado, el Perú registró más de 1,800 áreas degradadas (AADD) por residuos sólidos municipales(6), las cuales al no ser áreas adecuadas para disponer residuos sólidos presentan varias deficiencias. Según OEFA, al año 2022 se supervisaron 474 AADD de las cuales más del 85% presentaron deficiencias en la frecuencia de cobertura de residuos sólidos por lo menos 1 vez por semana, de igual modo el 80% presentaron deficiencias en la frecuencia de control de
vectores por lo menos 1 vez al mes. Por otro lado, en ese mismo año OEFA también supervisó a 31 IFRS de disposición final, de las cuales el 60% de estas presentaron deficiencias en el componente celda, específicamente en la cobertura diaria de residuos sólidos, mientras que el 48% presentaron deficiencias en la evacuación de gases(7).
Ilustración 2. Relleno Sanitario El Zapallal
Fuente: OEFA, 2022
El Perú viene haciendo esfuerzos por el cierre de esta brecha desde hace más de 11 años mediante fondos de cooperación (es decir con dinero prestado), sin embargo, la realización y puesta en marcha de rellenos sanitarios es bastante lenta, asimismo es importante tomar en cuenta que el servicio de limpieza pública consta de diversas operaciones y procesos, sin embargo, venimos asumiendo que la infraestructura principal, que asegura el cierre de brechas para la atención de la población es únicamente el relleno sanitario, cuando posiblemente estemos promoviendo la infraestructura equivocada(8).
Bibliografía:
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Equipo técnico de Bedoya y Venero
Producción Mundial de Plásticos
La producción de plásticos en la actualidad supera los 390 millones de toneladas, asimismo cerca del 10% de estos son de base biológica o reciclada (1). Tan solo las industrias de bebidas producen 500 mil botellas de plástico de un solo uso cada año (2), representando un problema cuando ya no tienen utilidad y son catalogados como residuos, sumándose a la gestión inadecuada de estos, la afectación al ambiente y la salud.
Los efectos del plástico en los ecosistemas son notables a tal punto que al año 2050 habrá más plásticos que peces en términos de peso (3). Sin embargo, los efectos en la salud pública no se han estudiado a profundidad, pese a que se tienen hallazgos de presencia de plásticos y microplásticos en placenta humana (4), la leche materna (5), sangre (6) y pulmones (7).
Asimismo, un estudio (8) de la Sociedad de Endocrinología evaluó el potencial efecto en la salud de los plásticos, debido a los perturbadores endocrinos, los cuales son sustancias químicas que inciden en el desarrollo hormonal, provocando enfermedades y trastornos tales como desórdenes neurológicos y de comportamiento, obesidad, disfunción metabólica, desórdenes reproductivos y cáncer. Adicionalmente, se identificaron los materiales que son fuentes de estos perturbadores endocrinos, entre los cuales tenemos: Vasos de agua de plástico, los cuales poseen compuestos per fluorados, envases de alimentos, compuestos por BPA Ftalatos, y finalmente los muebles.
Ilustración 1. Afectación del plástico en la salud de la población
Fuente: Centro de Derecho Ambiental Internacional
Según el Informe “Breaking the plastic wave” o “Rompiendo la Ola de Plástico” como se lee en español, nos menciona si no se toman medidas para enfrentar ese problema la cantidad de plásticos que se verterán a los océanos se triplicaría para el año 2040. Asimismo, para ese mismo año, la cantidad de residuos plásticos se duplicaría y la cantidad de plástico acumulado en los océanos se cuadriplicaría (9).
La adopción de un enfoque sistémico permitiría gestionar de manera eficaz la producción del plástico. En un escenario óptimo donde se apliquen medidas complementarias tanto en la parte alta y baja de la cadena productiva se pueden obtener múltiples beneficios, comenzando por la disminución de la contaminación por plásticos de un 80% para el 2040, así como la reducción de emisiones en un 25% y del ahorro de casi 70 mil millones de dólares para el año 2040 (10).
Las medidas enfocadas en la parte alta de la cadena de valor comienzan con la disminución en la producción de plástico, así como del consumo de estos, posteriormente se tiene la sustitución de plástico por papel o material compostable, y diseñar para el reciclaje. Como medidas para la parte baja de la cadena, se tiene la ampliación de la recolección de residuos para su aprovechamiento, la promoción del reciclaje mecánico y conversión química, y reducción de los niveles de exportación de residuos plásticos en países de bajos ingresos (11).
En Europa más de 18 países han prohibido las bolsas de plástico finas, entre los cuales se encuentran Francia, Alemania, Italia, Islandia, entre otros. Asimismo, otros 23 países exigen a los consumidores el pago de una tasa. Suiza y Noruega por su parte permiten a la industria del plástico imponer una tasa voluntaria por el uso de las bolsas (12).
El Perú cuenta con un marco para regular el plástico de un solo uso (13), el cual señala que está prohibido la fabricación para el consumo interno, importación, distribución, entrega y consumo de materiales de plástico, tales como bolsas, platos, utensilios, vajillas y tecnopor, entre otros. Cuyas bases sean no degradables, no reutilizables y que al desecharse generen contaminación por microplásticos o sustancias peligrosas.
Para sumar esfuerzos se elaboró una Hoja de Ruta para la transición hacia una economía en el circular en el Sector Industria (14), la cual propone como acciones para incentivar la producción industrial bajo un enfoque de EC: Elaborar normas técnicas sobre bolsas reutilizables, Aprobar reglamentos técnicos de los bienes regulados por la Ley del plástico de un solo uso, entre otros.
En la actualidad, existen varios países que adoptan medidas de circularidad en sus procesos productivos, tales como Alemania, Bélgica, Francia, Italia, España, Luxemburgo, Portugal, entre otros (15). Sin embargo, existe un país en el cual una de sus ciudades principales es considerada como referente en economía circular, ya que posee un proyecto ambicioso con el que busca convertirse en uno de los países que apliquen la economía circular al 100% para el año 2025 (16). Nos estamos refiriendo a Ámsterdam, capital de Países Bajos. Dicha ciudad puso en marcha una hoja de ruta denominado “Estrategia circular 2020-2025″, la cual contiene acciones que deben adoptarse para reducir a la mitad el uso de nuevas materias primas de aquí al año 2023 (17). Asimismo, estas están enfocadas en sus principales cadenas de valor, tales como alimentación y flujos de residuos, bienes de consumo, y construcción.
Respecto a la gestión de residuos sólidos (especialmente el plástico) Ámsterdam ha desarrollado una nueva iniciativa para fomentar el reciclaje de este material: pagar con monedas de plástico reciclado. Este proyecto es conocido como WASTED, y nace a partir de una asociación vecinal del distrito de Noord (ubicado al norte de la capital holandesa) que tiene como objetivo reducir el impacto ambiental que genera el plástico, mediante un “incentivo” para aquellos que reciclan (18). Para ello, los vecinos y negocios locales de la zona deben registrarse en la página web de WASTED, y a partir de ahí se les brinda un kit con 10 bolsas de plástico y fichas informativas sobre cómo segregar adecuadamente el plástico, antes de llevarlo a los puntos de acopio donde se les da una segunda o tercera vida. Es así, que los vecinos llenan las bolsas con plástico que ya no van a utilizar, para luego llevar a los puntos de reciclaje. A cambio de ello, reciben monedas verdes de plástico con los cuales pueden comprar en los negocios locales u obtener descuentos especiales (19). Y ¿qué se hace con el plástico recolectado? Principalmente se construyen bloques para el mobiliario público de la ciudad, tales como bancos, mesas, muebles, papeleras, entre otros. De esta forma se refuerza la conciencia ambiental en la comunidad, logrando que contribuyan de manera positiva a la mejora del ambiente.
Ilustración 2. Monedas de plástico reciclado en Ámsterdam
Fuente: The Objective
Finalmente, ¿sabías que el plástico puede ser considerado como una oportunidad de negocio? Manuel Maqueda, experto en economía circular y fundador de SUPER (Single-Use Plastic Elimination or Reduction), desarrolló la primera certificación a nivel global en eliminación de plástico de un solo uso en el ámbito empresarial (20). Su metodología garantiza la eliminación de los residuos plásticos, la reducción de costos, participación activa de los trabajadores, cumplimiento con el marco legal y ESG, y la consolidación de la imagen de la empresa. El proceso consiste en 3 etapas: (1) Descubrimiento, (2) Sprint y (3) Certificación. La primera, involucra realizar un inventario y evaluación inicial de la situación actual, para luego obtener resultados y consejos a la medida deseada. La segunda, involucra establecer objetivos y crear un plan para completar las actividades establecidas. Por último, en la tercera etapa, se realiza una evaluación final para obtener la certificación anhelada (21).
Bibliografía:
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POR MARCO ANTONIO TINOCO VENERO
Gerente General de Bedoya y Venero
El día mundial del reciclaje ha sido conmemorado este lunes, 17 de mayo, luego de 12 años de promulgada una Ley que Regula la Actividad de los Recicladores [1] (por el nombre, enfocada en un solo actor de la cadena) y a 12 años de la creación del Ministerio del Ambiente.
De acuerdo al estudio de Línea Base de la Coalición para el Cierre Progresivo de los Basurales en América Latina y El Caribe (PNUD) [2] , la tasa más alta de reciclaje, la tiene Colombia, con casi 10%, y una de las más bajas, Brasil, con 1.09% sin embargo, solamente hablando de residuos sólidos municipales y en función de los programas de segregación en la fuente y recolección selectiva implementados en el país en el marco de un programa de incentivos a las municipalidades [3], la tasa de reciclaje formal en el Perú es de 1.08% (la más baja en América Latina y El Caribe), frente a esto cabe preguntarnos:

Como vemos nos quedan más dudas que respuestas y más basura en los rellenos sanitarios y en los botaderos (áreas degradadas por residuos sólidos). De acuerdo a los indicadores de brechas del Sector Ambiente [4], realizado en el marco del Invierte Pe, la brecha de disposición final de residuos sólidos al 2020 fue de 58.63% en el año 2020, es decir que basados en la disposición final de residuos en rellenos sanitarios, solamente el 41.37% de los peruanos accede a un servicio adecuado de limpieza pública, si este indicador lo aplicamos al interior del país, vemos que la brecha (sin incluir a Lima Metropolitana y Callao), se vuelve del 92%; adicionalmente, la Ley Orgánica de Municipalidades (en sus tres versiones, 1981 [5], 1984 [6] y 2003 [7]), establece el modelo mediante el cual, solamente las municipalidades tienen la responsabilidad exclusiva sobre el servicio de limpieza pública, lo cual genera la siguiente pregunta:
No hemos hablado aún del potencial para reducir emisiones y de los costos sociales que eso reduciría. Pero la valorización de residuos sólidos (incluyendo al reciclaje), es una alternativa no solamente para extender la vida útil de los materiales y aprovechar al máximo su valor (lo que define en parte a la economía circular), sino también para reducir emisiones y generar empleo. En los cambios que nos espera, ojalá que haya medidas valorizables y no medidas recicladas.
[1] Ley N° 29419
[2] PNUMA, 2021. Coalición para el cierre progresivo de los basurales en América Latina y el Caribe (Versión borrador)
[3] Programa de Incentivos a la Mejora de la Gestión Municipal, liderado por el MEF y evaluado y calificado por el Ministerio del Ambiente al año 2019
[4] Resolución Ministerial N° 288 – 2020 – MINAM, que aprueba los indicadores de brechas de infraestructura o de acceso a servicios públicos del Sector Ambiente, para su aplicación en la Fase de Programación Multianual de Inversiones de los tres niveles de gobierno
[5] Decreto Legislativo N° 051
[6] Ley N° 23853
[7] Ley N° 27972. Ley Orgánica de Municipalidades
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